Jeff Bridges, porque tú lo vales

No pienso hablar de los Óscars. Más que nada porque he visto la mitad de las películas que competían y no quiero caer en el (más que probable) error de defender a muerte “Malditos Bastardos” o lapidar a “Avatar”  (ya la lapidé en su momento, todo sea dicho) sin haber visto “En tierra hostil”.

Sólo escribiré sobre Jeff Brigdes, uno de mis actores favoritos y cada día el de más gente (no amigos, no soy Matías Prats).

Manda cojones que le otorguen el Óscar a los sesenta años después de “Starman“, “The Contender”, “El Gran Lebowski” o “El rey pescador“. Y no critico el galardón, ayer ví “Corazón rebelde” y me fascinó. Protesto porque debería poseer como mínimo tres estatuillas mas, sin duda, pero claro, ¿cómo van a otorgarle el Óscar la misma “Academia” que ha decidido que Sandra Bullock sea la mejor actriz del momento? Por una parte es un alivio que el bueno de Jeff sólo tenga uno.

The Nice Guy (gran apodo, si señor) nunca quiso ser actor, pero, influenciado por su padre Lloyd Bridges, comenzó su carrera en la televisión americana. En  1971 y, bajo las órdenes de Bogdanovich protagonizó “La última película“, en la que mantiene un duelo interpretativo espectacular con Cloris Leachman. Éste film le llevó por primera vez a una candidatura que se convertiría en una eterna compañera de viaje hasta 2010. 

En los 70 fue la eterna promesa hasta la maldita “King Kong” (1976), un horrible film que sin embargo logró hacer una interesante taquilla. No fue hasta el 84 cuando Bridges resurgió de sus cenizas (o cine barato) con “Starman“, posiblemente la mejor película de Carpenter.

En 1991 interpreta a Jack en “El rey pescador“, una película apasionante dirigida por Terry Gilliam (si si, el de los Monty Python). Ya en 1998 aceptó protagonizar “El gran Lebowski“, esa especie de cara B que tenían guardada en la manga los hermanos Cohen. En su momento horrorizó a la crítica, pero ahora es una película de culto, al menos en mi escuela.

Al año siguiente protagoniza “Arlington Road” junto al incombustible Tim Robbins, manteniéndose cerca de su faceta comercial sin abandonar los personajes complejos con pasados oscuros y eternas obsesiones, al igual que en “K-Pax” (2001) repitiendo fórmula en un remake junto al ya, por aquel entonces, oscarizado Kevin Spacey.

Los años siguientes sigue en su línea, aceptando papeles para films de directores casi desconocidos y formando reparto en películas más comerciales como “Seabiscuit” (2003) “Iron Man” (2008).

Se acaban de estrenar en España dos films suyos. “Corazón rebelde” es extraordinaria, básicamente por él y por un trabajo guionístico en cada personaje realmente espectacular. La otra es “Los hombres que miraban fijamente a las cabras“…  y es que Jeff Bridges sigue buscando el equilibrio.

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