Origen, el capricho resultón de Nolan

agosto 11, 2010

Christopher Nolan es un gran director; quizá de los mejores en los últimos 15 años, y con “Origen” ha dado un golpe de autoridad sobre la mesa. ¿El próximo Cameron? No sé, quizá dentro de mucho tiempo haga dos films inolvidables, pues a pesar de que su obra más reciente es de los mejores metrajes del 2010, no es para nada una obra maestra (aunque personalmente, me encantó).

Al día siguiente de ver la peli, puse en mi DVD “Dark City” (1998). Un film inferior en muchos aspectos pero con un guión más sólido. Aún así, “Origen” es una mezcla perfecta entre el cine comercial de efectos especiales y frases lapidarias con el cine independiente que tan bien se le da a nuestro querido Nolan.

Leonardo Di Caprio ha vuelto a acertar (y ya van dos grandes en un año). El resto del reparto es perfecto, con la sorpresa de un Tom Berenguer bastante desmejorado (físicamente) y un secundario notable (Joseph Gordon-Lewitt) que después de una sarta de películas “high school” infumables, nos sorprende gratamente interpretando a Arthur, un personaje que parece no despeinarse nunca.

El guión no es más que una trama encima de otra; capas y capas de sueños que intentan confundir al espectador (de blockbuster) hasta la traca final, con un montaje perfecto que a veces pierde fuerza visual, aunque eso es marca de la casa Nolan y ya estamos acostumbrados, al igual que sus finales, que sin duda son su fuerte.

En definitiva, una gran película con un guión que flojea (sólo en ocasiones) precisamente por esa norma no escrita en la que los personajes deben ser reconocidos por sus acciones, no por sus palabras, pero, para muchos, Nolan rompe los esquemas guionísticos jugando con el espacio-tiempo-realidad-sueño antes de enfrentarse al final de esa trilogía que tanto daño le está haciendo al cine y a su propia carrera. Aún así, creo que es uno de los mejores films en lo que llevamos de año, ya sea por sus increíbles efectos, su recreación de un Mundo y una realidad enormes dentro de un marco onírico o de un gran actor que sin duda, está en su mejor momento.


El talento intacto de Polanski

marzo 28, 2010

Me alegro mucho de que directores como Roman Polanski sigan haciendo cine. Me alegro  mucho de haber visto un film tan bueno, con tanta tensión, con tan buen reparto y tan lleno de incógnitas hasta el último segundo. Me alegro de haber visto “El escritor“.

Primero: Ewan McGregor está en plena forma, y su simplicidad cotidiana, su naturalidad delante de la cámara te conquistan desde el principio, con un personaje”desconocido”, a la sombra (de hecho, no se desvela su nombre) que te adentra en una trama de la que te será difícil escapar.

Segundo: la fotografía lúgubre es indispensable para contar una historia como ésta. La fotografía y las localizaciones. Playas embarradaspor las lluvias frecuentes de una isla alejada de la mano de Dios que sirve como escondite a un ex-ministro británico (corretamente interpretado por Brosnan) que recuerda en bastante ocasiones a Toni Blair, aunque consigue desmarcarse del film panfletario y reivindicativo con una multitud de capas emocionales como la traición, el engaño, la soberbia o la infidelidad.

Tercero: Olivia Williams (Ruth, mujer de Adan Lang, el ex-presidente que quiere escribir sus memorias) borda su papel, que resulta determinante y gana peso a medida que avanza el film. Me conquistó. Ironía, descaro, ambición, soberbia… una femme fatale escondida en el cuerpo de primera dama.

Cuarto: hacía mucho tiempo que no salía tan satisfecho de una sala de cine. Lo único que se me ocurrió después del visionado fue ir a celebrarlo y recomendársela fervientemente a todo el Mundo.

Cinco: Roman Polanski posee un talento innato para empujarnos, de la mano de su protagonista, a un abismo de interrogantes, a un laberinto perverso del que nos resultará difícil escapar, y eso, a día de hoy, es algo bastante complicado.

Seis: se trata de la última película de uno de mis cinco directores preferidos.


Scorsese y el cine negro

marzo 19, 2010

En Shutter Island, Scorsese muestra su cara más comercial, pero a la vez nos invita a sumergirnos en las profundas tramas que componen una película de cine negro con tintes paranoicos y giros inesperados.

El director cuenta con un Di Caprio en plena forma, y la aparición de Ben Kingsley interprentando a un retorcido doctor, sirve como pulmón cuando el protagonista lleva más de quince minutos seguidos chupando plano.

Éste film se trata de una adaptación. La obra original la escribió Dennis Lehane, autor, en otras obras maestras, de “Mystic River“, pero, de todos modos, la huella de Scorsese se hace notar, y aún más la de Robert Richardson, posiblemente el director de fotografía más codiciado del momento y habitual mano derecha del director neoyorkino además de Tarantino y Oliver Stone.

Obviamente no es Taxi driver, Toro Salvaje o Infiltrados, pero Martin ha vuelto a dar un golpe sobre la mesa demostrando tener muy buen tino a la hora de elegir novelas para adaptar y sobre todo, tablas más que suficientes para contarnos una historia tan oscura de una forma amena y elegante.


Jeff Bridges, porque tú lo vales

marzo 10, 2010

No pienso hablar de los Óscars. Más que nada porque he visto la mitad de las películas que competían y no quiero caer en el (más que probable) error de defender a muerte “Malditos Bastardos” o lapidar a “Avatar”  (ya la lapidé en su momento, todo sea dicho) sin haber visto “En tierra hostil”.

Sólo escribiré sobre Jeff Brigdes, uno de mis actores favoritos y cada día el de más gente (no amigos, no soy Matías Prats).

Manda cojones que le otorguen el Óscar a los sesenta años después de “Starman“, “The Contender”, “El Gran Lebowski” o “El rey pescador“. Y no critico el galardón, ayer ví “Corazón rebelde” y me fascinó. Protesto porque debería poseer como mínimo tres estatuillas mas, sin duda, pero claro, ¿cómo van a otorgarle el Óscar la misma “Academia” que ha decidido que Sandra Bullock sea la mejor actriz del momento? Por una parte es un alivio que el bueno de Jeff sólo tenga uno.

The Nice Guy (gran apodo, si señor) nunca quiso ser actor, pero, influenciado por su padre Lloyd Bridges, comenzó su carrera en la televisión americana. En  1971 y, bajo las órdenes de Bogdanovich protagonizó “La última película“, en la que mantiene un duelo interpretativo espectacular con Cloris Leachman. Éste film le llevó por primera vez a una candidatura que se convertiría en una eterna compañera de viaje hasta 2010. 

En los 70 fue la eterna promesa hasta la maldita “King Kong” (1976), un horrible film que sin embargo logró hacer una interesante taquilla. No fue hasta el 84 cuando Bridges resurgió de sus cenizas (o cine barato) con “Starman“, posiblemente la mejor película de Carpenter.

En 1991 interpreta a Jack en “El rey pescador“, una película apasionante dirigida por Terry Gilliam (si si, el de los Monty Python). Ya en 1998 aceptó protagonizar “El gran Lebowski“, esa especie de cara B que tenían guardada en la manga los hermanos Cohen. En su momento horrorizó a la crítica, pero ahora es una película de culto, al menos en mi escuela.

Al año siguiente protagoniza “Arlington Road” junto al incombustible Tim Robbins, manteniéndose cerca de su faceta comercial sin abandonar los personajes complejos con pasados oscuros y eternas obsesiones, al igual que en “K-Pax” (2001) repitiendo fórmula en un remake junto al ya, por aquel entonces, oscarizado Kevin Spacey.

Los años siguientes sigue en su línea, aceptando papeles para films de directores casi desconocidos y formando reparto en películas más comerciales como “Seabiscuit” (2003) “Iron Man” (2008).

Se acaban de estrenar en España dos films suyos. “Corazón rebelde” es extraordinaria, básicamente por él y por un trabajo guionístico en cada personaje realmente espectacular. La otra es “Los hombres que miraban fijamente a las cabras“…  y es que Jeff Bridges sigue buscando el equilibrio.


Pedro, Álex, Antonio y los Goya

febrero 16, 2010

Bonita y entretenida gala la de los Goya. Andreu Buenafuente resultó ser un buen anfitrión y el reparto de premios entre Ágora y Celda 211 fue bastante justo.

El film de Amenábar no dió ninguna sorpresa, llevándose los galardones menos glamurosos (siete en total). Mientras, el film de Monzón arrasó resultando premiados tres de sus actores, entre los que se encontraba el incombustible Luis Tosar, a pesar de competir con mi admirado Ricardo Darín y llevándose el de mejor película, mejor dirección, mejor montaje y mejor guión adaptado.

Me gustó el premio honorífico a Antonio Mercero, maestro de más de la mitad de los asistentes a la gala, y no defraudó  Álex de la Iglesia, quien había prometido un discurso sin pelos en la lengua y así fué, además de sorprendernos con la aparición estelar de Pedro Almodóvar, quien abandonó la Academia hace ya muchos años.

Creo que el cine español está en forma; el año pasado se estrenaron más películas que nunca, y casi todas con calidad (exceptuando la basura que produce Antena 3). Espero que el 2010 sea aún mejor, con más variedad, con un circuito de cortos más amplio y una oferta dramática mayor.

Vamos por el buen camino.


Michael Haneke contra los monstruos

enero 21, 2010

“La cinta blanca” es una joya guionística y fotográfica escondida entre las mastodónticas producciones de Hollywood, pero con una historia costumbrista, cruda, violenta y muy humilde, se ha hecho un hueco en la carrera por los Oscars.

El director austriaco Michael Haneke escribe y dirige un film en blanco y negro con una sucesión de planos exquisitos y una tensión emocional difícil de palpar en el cine actual.

Quizá le falta ritmo, o música, o escándalo, pero hay que ir a verla sin los prejuicios que, a todos los que amamos el cine americano, nos llevan a comparar el cine de autor con, por ejemplo, “Sherlock Holmes”.

La película está ambientada en la época previa al estallido de la Primera Guerra Mundial, y nos muestra la vida de una aldea en la que el Barón es el dueño y señor no sólo de las tierras sino de las vidas de todos los campesinos. Está claro que los niños juegan el papel más importante en ésta pequeña hitoria cargada de envidias, puritanismo y mentiras, y por eso quizá sea tan especial. Ya ganó la Palma de Oro en Cannes y la semana pasada un Globo de Oro.

Personalmente, no es la mejor película europea de la década (como apuntaban los críticos locos de Hipersónica) pero sin duda merece un reconocimiento antes que las absurdas propuestas de Almodóvar y Amenábar.


Sherlock Holmes es un hooligan

enero 17, 2010

Cuando Silver (productor) se junta con Ritchie (director), el taquillazo está asegurado, y normalmente ésto nos lleva a mucho ruido y pocas nueces. La diferencia está en que en “Sherlock Holmes”, el británico deja su inconfundible sello en una de cada tres escenas.

Guy Ritchie nos muestra a un detective ingenioso pero a la vez canalla, descarado y aventurero, con un Watson realmente violento. La fórmula funciona, sin duda, y el film, tiene un ritmo casi frenético, pero la resolución de ciertas escenas son bastante mediocres, a lo “Regreso de la momia“, con un Robert Downey Jr. saltando por una ventana o explicándonos como se debe dislocar una mandíbula mientras lucha sin camiseta en un ring a lo “Snatch: cerdos y diamantes“.  Digamos que la vuelta de tuerca que ha querido dar el director a uno de los personajes más interpretados en la historia del cine le ha salido casi bien.

La fotografía es batante interesante, porque sin haber inventado nada (si es que se puede) hay una infinidad de planos secuencias bastante logrados, y una lección de travellings en las escenas exteriores.

El guión no es malo, con un lenguaje recatado y en ocasiones amanerado, Jude Law oxigena el protagonismo de Robert, que, como siempre, lo clava, con un cierto aire House (serie basada en las novelas de Conan Doyle) y un histrionismo que a veces resulta cómico. Todo hay que decir la película no está basada en el auténtico Sherlock, sino en los cómics que hizo el productor de la Warner Lionel Wigram.

Sin duda, el exceso de efectos es un punto muy negativo que le resta frescura a un film digno, pero que ni mucho menos es lo mejor en lo (poquísimo)que llevamos de año.

El caso queda abierto para una segunda parte, y nuestros queridos Robert y Jude creo que están destinados a convertirse en una pareja interpretativa bastante influyente pra el cine moderno.