Los Planetas, Una Ópera Egipcia

abril 13, 2010

Que Los Planetas a estas alturas no van a inventar nada está clarísimo, y la última reinvención llegó con La leyenda del espacio, por supuesto, pero después de casi 18 años, los granadinos son una de las pocas bandas capaces de ofrecer discos geniales, interesantes y buenos. Es el caso de “Una ópera egipcia“, un álbum heterogéneo, más que el anterior, con apuestas arriesgadas (y una portada horrible realizada por Max) y canciones que han pasado a ser ya clásicos.

El primer tema es el instrumental “La llave del Oro“, con una guitarra surf ejecutada por Banin que servirá para abrir muchos de sus conciertos. A mí me encanta y creo que es la mejor instrumental que han hecho hasta la fecha.

El disco se sumerge en el pop con Te mereces una corona de estrellas y Soy un pobre granaíno, dos temas conocidos con anterioridad. Luego llega la primera obra maestra: Siete faroles. Enorme el bajo de Arias, el teclado de Banin y la cadencia rítmica. Enorme la letra, enorme Jota. Un futuro hit planetario para saltar en sus conciertos.

Sin duda hemos entrado de lleno en la sarta de “temazos” con el primer single No sé cómo te atreves, dúo con la Bien Querida. Después llega la segunda obra cumbre del álbum, Señora de las alturas, con la voz de Jota más cercana, más cálida, con esa creciente tensión típica en las grandes canciones de los granadinos. El muro de guitarras se adentra en tu corazón y es difícil evitar pulsar el botón “repeat” en el reproductor, pero lo bueno sigue, aunque parece que La veleta (que es una gran canción) pinta más bien poco entre tanta densidad y guitarra sucia.

El Romance de Juan de Osuna fue el tema estrella del EP Cuatro Palos, pero nos sigue gustando, aunque seguro que todos pensáis que esa introducción podría haber sido suprimida o haberse hecho mejor. Hubiera estado bien una colaboración de Delorean, ¿verdad?

Atravesando los montes (o lección de batería #1 impartida por el maestro Erik) posee una introducción a lo Radiohead que se pierde en la minúscula voz de un Jota demasiado grave. Posiblemente lo mejor del álbum ya ha pasado, porque Virgen de la Soledad es una especie de muestra de lo que fue su anterior álbum.

La pastora divina (o lección de batería #2 impartida por el maestro Erik) es ruido, escándalo, desgarro y fuerza. Es Morente.

Una Ópera Egipcia se cierra con Los poetas, con una letra inspirada en el Corán y una base sintetizada que sirve de cierre (un cierre demasiado largo que acabaré amando después de escucharlo más veces) a un disco que para nada es el mejor de Los Planetas, pero mantiene el altísimo nivel de La leyenda del espacio, abriendo nuevos horizontes a una banda que posiblemente le esté costando salir del flamenco y deba abandonarlo para no agotar una fórmula que les ha dado y les dará muchísimos éxitos.

Los Planetas pueden ganar muchos galardones con éste álbum, pero el premio mas importante ya lo han conseguido. Siguen siendo la banda sonora de miles de seguidores. ¡BRAVO!


Los Planetas, Los Planetas contra la ley de la gravedad (2004)

noviembre 11, 2009

A la fama de canallas que ya tenían los granadinos, en el 2004 se les añadió el calificativo de vagos, y de forma muy justa. “Los Planetas contra la ley de la gravedad” incluía dos temas editados con anterioridad y uno en el que Jota no cantó “por falta de tiempo”.

Carlos Hernández hizo en éste álbum su última aparición como productor justo antes de marcharse por estrés, desilusión y desgaste. Decía que era muy difícil soportar el carácter de Jota (me lo creo) yque había que adaptarse a él, a sus horario y a su estado de ánimo (también me lo creo).

El golpe de gracia es un medio tiempo muy calmado, muy limpio, con un órgano que abre uno de los mejores temas del álbum, con una batería acústica exquisita y una letra enorme.

Devuélveme la pasta es una canción que ironiza acerca de la ya escasa relación entre RCA y Los Planetas. Un clásico en sus conciertos.

Y además es imposible fue el primer single del disco. Un ritmo valls con colaboración de Izaskun (de los insoportables y ñoños La Buena Vida). Gran videoclip animado; gran letra de Jota.

La canción del fin del Mundo sigue manteniendo la calidad del álbum con tan solo tres acordes y una letra político-amorosa marca de la casa. Una de mis favoritas y de las que más suenan en directo.

Nunca me entero de nada es un joya tan pequeña que cuando acaba te quedas con ganas de más. Se trata de una cancción preciosa, dulce y equilibrada. Perfecta para escuchar cuando estás enamorado.

Experimentos con gaseosa es sin duda el mejor tema del álbum. Se trata de una revisión, pues en 2003 ya se grabó (de forma horrible) para el EP “Los Planetas se disuelven”. Un ritmo muy lento, guitarras con mucho reverb y un Jota inconmensurable para una de sus mejores canciones.

124 es  tema experimental, pero sólo accidentalmente. Se iba a tratar del primer acercamiento al flamenco serio de Los Planetas, pero según Jota, la discográfica no les dió el tiempo necesario para grabar su voz. Erik está genial a la batería.

No ardieras, además de como segundo single, sirve para mantener al disco lejos de la mugre que está a punto de llegar, aunque no sea ni por asomo una de sus mejores composiciones.

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Sale el Sol es una canción acústica muy dulce pero a la vez muy fuera de lugar. Supongo que Jota estaría pensando ya en el Grupo de Expertos Solynieve.

Deberes y privilegios es otro clásico. Instrumentación nutrida por metales, cuerdas y un piano espléndido tocado por Banin.

Cumplimentando compromisos contractuales es el chiste del álbum. Es básicamente eso, una canción de relleno en un disco horrible. Canción electrónica que suma un nuevo despropósito.

Podría volver es la otra broma. El disco podría haber acabado hace dos canciones pero Jota estaba enamorado de ésta horrible versión de Bambino, y se quedó ahí. El peor cierre de su carrera.

En definitiva, uno de los peores discos de Los Planetas. Un cúmulo de despropósitos entre la baja calidad de varios temas, la portada de Aranburu (la última) con un color café realmente deprimente y sobretodo, la sensación de dejadez de una banda que cerraba una trilogía galáctica que comenzó genial con “Unidad de desplazamiento”, siguió ya un poco débil en “Encuentros con entidades” y cae en picado con éste álbum, por mucho que se empeñaran en saltarse la ley de la gravedad.

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