Los mejores discos españoles de 2009

diciembre 30, 2009

Hace poco elegíamos el “Humbug” de los Arctic Monkeys como mejor disco del año. En la lista nos encontrábamos a dos bandas españolas, We Are Standard y The Sunday Drivers, pero algún que otro lector me recriminó que no metiera en la lista discos de artistas que canten en castellano. Está claro que por mucho que me gusten Los Planetas, Quique González o Nacho Vegas, sería una locura mezclarlos con U2, Muse o Editors, no por ser peores, sino porque son músicas diferentes dirigidas a públicos distintos. Así pues, ya habréis averiguado que hoy os traigo la lista de los mejores álbumes del año en español:

10. La ciudad subterránea, DORIAN. No me gustó nada su primer álbum, pero creo que con éste han conseguido el sonido electro-pop perfecto, con letras muy serias y un Mark menos inocente.

9. Romancero, LA BIEN QUERIDA. Disco extravagante y en parte decepcionante para los que nos enamoramos de su voz en aquellas grabaciones que colgaba hace tiempo en su Myspace. De todos modos “El zoo absoluto” es tan buena que merece estar en esta lista.

8. Cuatro palos, LOS PLANETAS. Primer EP que se cuela en la lista. Me resulta raro hacer una lista y no poner a Los Planetas arriba, pero en tan solo cuatro temas no he podido sacar todo el encanto que seguro tendrá su inminente LP. El “Romance de Juan Osuna” ya es un clásico del pop español.

7. La educación, ABRAHAM BOBA. Muchos le conocéis por ser el pianista con peinado etrafalario de Nacho Vegas. Posee una voz muy bonita y crea canciones casi esperpénticas pero a la vez muy emotivas. Gran disco.

6. El género bobo, NACHO VEGAS. Segundo EP de la lista. Cuatro canciones espectacular con una introducción narrada por el propio Nacho. “Penúltimo anhelo” es genial, al igual que el single “Las inmensas preguntas”.

5. Chang y Eng, LOVELY LUNA. El proyecto de Xoel López y su amigo Féliz Arias está empezando a despegar, y con razón. Esas dos voces unidas forman uno de los mejores dúos musicales del actual panorama. Muy delicados, como siempre.

4. Antes de que cuente diez, FITO & FITIPALDIS. Se marchó a Francia para grabar un gran disco de rock  junto a Carlos Raya, y es lo que ha conseguido. Más duro que en anteriores trabajos Fito ha llegado a un punto en el que puede permitirse el lujo de experimentar con canciones como “Que me arrastre el viento”. Letras muy maduras y guitarras afiladísimas.

3. Aviones, PEREZA. El bronce es para mis queridos Rubén y Leiva. El mejor disco de su carrera, sin duda. Mucha madera, sonido artesanal y canciones desnudas. “Está lloviendo”, “Champagne”, “Windsor” o “Escupe es sólo un ejemplo del potencial que tienen éstos dos flacos.

2. La hora de los gigantes, COQUE MALLA. Después de verle en directo subió un puesto. El mejor disco hasta el momento de un artista en plena forma. Los mejores temas: “Hasta el final”, “Abróchate”, “Quiero volverte a ver” y “La hora de los gigantes”. Si publicara un disco por año siempre estaría en el podium, sin duda.

1. Daiquiri Blues, QUIQUE GONZÁLEZ. Era difícil superar su último álbum pero lo ha vuelto a conseguir. Sonido country, valentía, sinceridad en sus palabras y una mirada honesta. Es un maestro en ésto del rock´n roll y “La lun debajo del brazo”, “Un arma precisa” o “Deslumbrado” son pequeñas lecciones avanzadas. ¡LARGA VIDA A KID!


Quique González “Daiquiri Blues”, independientemente bueno

noviembre 18, 2009

Después del intenso y pesado monográfico de Los Planetas, retomo el tono habitual de éste humilde blog para comentar algunas de las novedades discográficas más importantes del momento. Como primer plato he elegido el “Daiquiri Blues” del maestro Quique González.

El compositor madrileño es un valiente. Después de rescindir su contrato con Warner y teniendo bajo el brazo un buen puñado de temas recién hechos, decidió marcharse ni más ni menos que hasta Nashville para grabar bajo la producción de Brad Jones. Allí colaboraron  musicazos de la talla de Al Perkins (Gram Parsons, The Rolling Stones…) y Will Kimbrough, y eso se nota nada más comenzar el álbum:

Daiquiri blues es una canción que crece muy poco a poco, con dos acústicas manteniendo continuamente un riff muy pegadizo y un órgano hammond espectacular.

Cuando estés en vena es una de esas pequeñas canciones que sólo Quique Sabe hacer, con ese lenguaje callejero y el corazón a punto de salirse por la boca.

Un arma precisa supongo que tendrá doble sentido. En parte puede ser una canción de desamor, pero creo que adquiere una dimensión mayor después de romper con su discográfica y cantar: “toda mi vida son cuentas pendientes, y esta nunca será… tu canción favorita…”

Hasta que todo te encaje comienza de una forma muy ténue hasta convertirse en una gran balada: “necesito un amor que no cueste trabajo”

La Luna debajo del brazo es el primer single y retrata a la perfección el contenido del disco, muy en la onda del famoso “Violento Amor” de Pereza, pero más serio, con un pedal steel sencillamente genial y un Quique muy emotivo. El videoclip está rodado en Nashville y creo que es precioso:

Deslumbrado abre la etapa más abstracta del disco, y este tema es el más profético de todos, con el maestro dando consejos detrás de un trío de guitarras precioso.

Lo voy a derribar es una canción completamente acústica, sin batería ni bajo, sólo la guitarra, la voz y el talento de Quique.

Su día libre cuenta con una instrumentación maravilloso de vientos y cuerdas y sirve como marco a una pequña historia amorosa. Una de mis favoritas.

Riesgo y altura es casi jazz. El maestro quiso arriesgar en todos los sentidos y el sonido americano se desborda en menos de cuatro minutos de canción.

Nadie podrá con nosotros es otra joya acústica con una poesía preciosa. Muy delicada, idónea si estás enamorado: “nadie podrá con nosotros, pero estuvieron muy cerca ayer…”

Restos de stock es una versión de un tema de Miguel Ríos. Gran canción, aunque la versión se queda un poco floja.

1956 es una canción de amor destructivo, de esos que acaban haciendo daño: “quise mucho a esa chica pero espero que no vuelva jamás…”

Algo me aleja de tí es una versión de un tema de Lapido, el gran ídolo de Quique. Él sólo con su piano se basta para llevar a cabo un gran cover de una canción preciosa.

El disco sigue la tendencia country de compañeros de generación como Pereza (Aviones) o Bunbury (Hellville Deluxe) pero en Quique todo resulta más auténtico. Un músico independiente nato, fuera de normas y tópicos; un rockero que defiende sus canciones por encima de todo y las escribe con el corazón. Ahora anda entre Buenos Aires y Madrid moviendo su disco mientras prepara su gira definitiva por España. Espero que todo salga bien, porque Quique se lo merece, porque me gusta y sobre todo, porque es uno de los mejores compositores que hay en nuestro país.